NO recuerdo muy bien cuántos besos dejamos en cada esquina, pero imposible olvidarme de aquel cuarto donde aquella noche subió... la adrenalina , y se juntaron Rosario y la Capital, se juntaron el bien y el mal, se juntaron dos almas en una sola, se juntaron Sabina y Piazzola, se junto una religion que era puro corazón con otra que NUNCA existió. Se juntaron dos camas y no alcanzaba para tanta fuego, tanta acción, tanto descontrol. Elegimos el colchón más chico, y pareció de dos plazas, cuando el colchón termino bienvenido fue el piso del comedor de su casa..
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